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Los nuevos chicos del barrio

Los nuevos chicos del barrio

 Los aromas de uno de los productos más aromáticos del trópico perfumarán a partir de la tercera semana de octubre el aire austero del tradicional barrio El Nogal, en el norte de Bogotá, hoy gastronómicamente en ascenso.

Es un vecindario elegante, discreto y arborizado, pero que ha venido cediendo espacio al creciente binomio de ladrillos y cemento. Por tanto, cualquier intento de ligarlo a su origen natural es bienvenido y revelador.

El olor a café fresco será señal de que José Alberto Rosero estará estregado a tostar granos de lejanas tierras colombianas, adonde viaja físicamente con frecuencia para incorporar pequeños caficultores a su programa de trabajo colaborativo.

Para los productores, José Alberto es una especie de guía venido del cielo, quien les abrirá las puertas para que sus regiones, fincas y nombres se inserten en el mapa de los cafés de especialidad. Porque al hacerse más visibles y reconocidos, estos cultivadores obtendrán mayores precios y, casi al unísono, mejorarán sus ingresos.Es lo que José Alberto llama “producir cafés con propósitos específicos”.

Por supuesto, ninguna modificación de hábitos será tarea fácil, pero este es precisamente el desafío de Tropicalia, nuevo recién llegado al rubro de la especialidad y a este promisorio sector de Bogotá.

Se trata de un proyecto enfocado en acortar distancias entre productores y consumidores de cafés diferenciados. José Alberto y su socia y pareja, Paola Laguna, viajan personalmente a los puntos de origen, sorteando múltiples dificultades para llegara las áreas rurales donde residen y laboran sus aliados campesinos. Tras recolectar muestras y someterlas a cuidadosos análisis, les aconsejan adoptar procesos post cosecha para potenciar las características de sus cafés.

Luego eligen el tipo de tueste ideal para afinar aromas y sabores, y realzar las bondades organolépticas aportadas por el Trópico. A la par, recogen historias personales y plasman en imágenes sus entornos físicos y familiares.

Lo interesante es que Tropicalia no los obliga a reemplazar varietales tradicionales por exóticos, como Geisha, Java y Mokha. La estrategia apunta, en cambio, a perfeccionar el manejo de castas nacionales como Castillo, Caturra y Colombia. Primero, porque las conocen, y segundo, porque existe todavía mucho por hacer para optimizarlas.

Una consideración no menor es que las variedades tradicionales son resistentes a las plagas y cuentan con una amplia red de apoyo técnico.

A todas luces, es un tipo de caficultura vanguardista y sostenible, como la misma pareja lo define.

Lo de ‘vanguardista’ cobra especial significado al evaluar el cuidadoso y creativo diseño propuesto por José Alberto y Paola para la marca Tropicalia, cuyo desarrollo encargaron a expertos cómplices. Igual hicieron con el trabajo arquitectónico de su nueva tienda, localizada en la calle 81 con carrera 8.

Antes de embarcarse en esta aventura, concibieron y ejecutaron el proyecto de Colo Café, uno de los hitos de su categoría en la capital colombiana.

En este punto hacen memoria y confiesan que empezar no fue fácil. Carecían de recursos y desconocimiento cafetero (ver recuadro), y por ello fue preciso recurrir al apoyo de inversionistas.

Durante la fase de aprendizaje, asistieron sin tregua a ferias internacionales especializadas, donde comenzaron a notar el asombro que producía en la mente de los contertulios la descripción del Trópico: diversidad de climas, abundancia de flora y fauna, lugares y personas por descubrir, colorida arquitectura y costumbres únicas. “Fue ahí cuando descubrimos que nuestra riqueza es la biodiversidad y nuestra misión es protegerla y potenciarla”, dice José Alberto.

Tras poner a Colo en un lugar de prominencia, decidieron vender su participación y dedicarse a desarrollar Tropicalia, un concepto que empuja mucho más allá la noción de identidad territorial de esta zona del planeta.

Barra del nuevo café de Tropicalia, en el barrio El Nogal, de Bogotá. Foto de El Tiempo.

José Alberto es el responsable de convertir los cafés en una experiencia sensorial única, mientras que Paola se ocupa de sacar adelante los puntos físicos de atención al consumidor, en los que cada elemento devela algo de la magia tropical. La sensación se extiende a empaques, cajas de despacho a domicilio, accesorios, ropa informal y accesorios prácticos.

En lo estratégico, la pareja está resuelta a promover y poner en acción un modelo de trabajo que le permita a Colombia participar mucho más de los beneficios económicos y comerciales generados por la cadena productiva del café: desde producción y trilla, hasta creación de propuestas originales, tueste en origen, exportación de productos terminados e importación en el destino.

Tiene sentido: el negocio de venta de café al consumidor final se estima en 200.0000 millones de dólares a escala global, tanto en grano como en bebidas. De ese total, 20.000millones se quedan en los países productores. Colombia apenas vende, en cafés verdes y tostados, entre 2.500 y 3.000 millones de dólares al año, según cálculos del sector.

¿Cómo avalar una mayor participación en el negocio? José Alberto responde: “Porque tenemos la capacidad técnica y humana, el conocimiento, el producto y, lo más importante, los cultivadores”.

Además deColombia, Tropicalia apunta a incursionar en mercados vecinos, gracias a la vinculación de Caravela Coffee, empresa líder colombiana en la adquisición y exportación de cafés especiales, con programas de compra en siete países latinoamericanos, y de importación, en cuatro continentes. Otro socio es la firma Local Approach, especializada en productos alimenticios.

En suma, Tropicalia será figura clave en el mapa cafetero actual y un factor de inspiración para aquellos jóvenes emprendedores que vienen detrás. “Es vital sumarle gente e ideas a este incesante reto de pensar en el futuro del café colombiano”,concluye José Alberto.

Cafés con propósito

Los tres estandartes de Tropicalia. Foto cortesía de Tropicalia Coffee.

Estas son las líneas de Tropicalia.

 

Línea Trópico

Descubre productores y regiones en lo profundo de las montañas para potenciar el valor de lo pequeño.

 

Línea Esencia

Visibiliza el uso de buenas prácticas de producción y contribuye a mejorar las condiciones devida de la comunidad, sin descuidar el respeto por el medio ambiente.

 

Línea Privilegio

Destaca y promueve pequeños y sobresalientes lotes de café, que pueden provenir de variedades tradicionales o exóticas. Busca demostrar que es un privilegio bebérselos.

 

Los treintañeros de Tropicalia

José Alberto Rosero

Paola Laguna

 

José Alberto Rosero (35) y Paola Laguna (30) ingresaron en el mundo del café por la puerta de atrás. Es decir, sin pertenecer a ninguna dinastía cafetera.

Al graduarse en ingeniería eléctrica y administración de negocios respectivamente, se propusieron crear su propio negocio y lo hicieron vendiendo tinto y café con leche en el Mercado de las Pulgas de Usaquén, al norte de Bogotá.

Tal vez enternecidos con su esfuerzo, muchos clientes, entre ellos los extranjeros, les sugirieron formas de mejorar las bebidas.

A partir de esa experiencia, se dedicaron a meter sus cabezas en el café.

No sólo lo lograron con sus proyectos Bourbon Coffee Roasters y Colo Café, sino que hoy figuran entre los emprendedores más reconocidos de su generación.

-Artículo de Hugo Sabogal. La versión original se publicó en la edición dominical del diario ElTiempo.

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